En Seminarios para Parejas Gestantes

Seminarios para Parejas Gestantes


Convertirnos en padres es una experiencia fundante, un pasaje en esa línea de la existencia, tras lo cual nada vuelve a ser como era.

Parir un hijo es "parirnos" como seres nuevos, es descubrir en nosotros hombres y mujeres que  desconocíamos.

Para atravesar esta experiencia superlativa  es necesario interiorizarse sobre todo el proceso, prepararnos, informarnos, porque el conocimiento arroja luz sobre las dudas y los miedos naturales que surgen frente a lo desconocido. Porque además necesitamos desaprender mandatos que la cultura ha grabado en nuestro inconsciente y que nos hacen creer, equivocadamente que el parto es algo que no tiene por qué ser.

El conocimiento sólo aporta tranquilidad y nada apoya más el curso fluido de un parto/nacimiento que esa capacidad de serenarse, de abrirse a la intensidad, de abrazarla, para que ese proceso se convierta en una experiencia maravillosa e imborrable, más allá de todas las posibles variantes del modo de tener un hijo que la naturaleza ponga por delante. Y a esto se suma que la suerte del recién nacido corre pareja a la de su madre, por ello aprender a desarrollar estas herramientas es hacernos cargo de que el comienzo de la existencia de esa hija/hijo sea lo más saludable, feliz y amorosa posible.

Este seminario pensado para la pareja comprende una primera parte teórica con powerpoint,  donde se explica en detalle todo el mecanismo del trabajo de parto en sus tres etapas de dilatación, expulsión y alumbramiento y los primeros momentos de la vida incluyendo las nociones imprescindibles sobre lactancia.  Y una segunda parte vivencial donde practicamos las técnicas de relajación y respiraciones a utilizar durante el trabajo de parto o cesárea.

Nei Dromi

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En Yoga para Embarazadas

Yoga para Embarazadas

Los meses del embarazo son de cambios profundos, crecimiento, maduración e inestabilidad emocional. Una persona adulta, sana, nunca está sujeta a tantas modificaciones como en este período y se requiere alguna ayuda para lograr la constante adaptación que esos cambios reclaman a su físico y a su psiquis.

Practicar yoga durante el embarazo ayuda a que la mujer embarazada se conecte con su nuevo cuerpo gradualmente, aceptando con naturalidad los cambios que se van produciendo a lo largo de los nueve meses a traves de movimientos que la van armonizando y tonificando, a que vaya tomando conciencia de todas sus zonas integrándolas a su esquema corporal. Al mismo tiempo, la embarazada logra ganar confianza en la capacidad de su cuerpo de "sostener" a su bebé, liberándolo de tensiones y corrigiendo aquellas malas posturas propias del embarazo, previniendo de ese modo las múltiples molestias tan comunes al final del embarazo. Todo esto va preparando el cuerpo para el momento del parto, manteniéndolo fuerte y ágil.

La práctica del yoga estimula la respiración, la circulación y las demás funciones del organismo, tan exigido en el embarazo, proporcionando mayor vitalidad, bienestar y equilibrio psicofísico. Tonifica la musculatura del tronco, descarga las piernas e integra todo el cuerpo proporcionando una sensación agradable de liviandad que contrarrestra la creciente pesadez del abdómen.

La clase de yoga incluye siempre la práctica de la relajación, la que, llegado el momento del trabajo de parto es esencial para abordar el proceso de las contracciones con naturalidad, con una actitud de entrega y de apertura, lo que ayuda enormemente a que este se desarrolle con mucha más fluidez, tiene un efecto analgésico incuestionable y ayuda a economizar energía y oxígeno.

Nei dromi

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En Relajación Trabajo de parto

La relajación como herramienta para encarar el trabajo de parto


En toda clase de yoga la relajación se practica generalmente al final, en la postura de Savasana (esta asana también se llama el cadáver) y su propósito es integrar la sesión de yoga en una última posición de relajación consciente. Cada parte del cuerpo se va relajando pausadamente hasta alcanzar un estado de distensión y descanso profundo, la actividad mental se reduce al mínimo y se profundiza la respiración.
Los beneficios de esta práctica son múltiples. Se dice que 10 minutos en Savasana bajan la presión arterial y equivalen a horas de sueño.
Una mujer embarazada no puede mantenerse en la postura savasana por el gran peso que ejerce el útero sobre las grandes venas, pero puede buscar otras posiciones que ofrezcan mucho apoyo y hacer la relajación igualmente.
Y esta práctica permite ir entrenando cuerpo y mente para que llegado el momento del trabajo de parto y frente al tirón fuerte de las contracciones de la última parte de la dilatación y luego durante el período expulsivo, entre pujo y pujo. la mujer pueda responder con entrega y apertura en vez de tensión.
El encuentro de una mujer con la tan temida contracción puede generar dos reacciones opuestas: la negativa desencadena tensión de defensa, debilita, confunde, descontrola y origina una vivencia de sufrimiento y desesperación frente al dolor, traba la dilatación y desequilibra los estímulos nerviosos y hormonales. La otra opción es responder con relajación, que es la actitud de serenidad y tranquilidad interna, de conexión perceptiva con el propio cuerpo, equilibrio funcional que permite que el cuello del útero se abra sin ofrecer una resistencia inútil.
La persona relajada nunca se encuentra a merced de una fuerza que descontrola. La relajación tiene una acción disolvente con respecto al dolor, lo hace tolerable. La mujer que sigue el curso de sus contracciones bien relajada, se mantiene por encima de estas, sin que el dolor sea capaz de invadirla.
Además en estado de relajación se economiza fuerza, que queda disponible para el período expulsivo y oxígeno para las contracciones y el bebé. Y todo esto abrevia la apertura del cuello uterino.
En las clases, cuando llega una nueva alumna, generalmente durante el primer trimestre de su embarazo, lo primero que destaco es la necesidad de entrenar la relajación, algo que parece muy sencillo en un estado ideal, pero que no es tan fácil de lograr frente a un estímulo fuerte como una contracción. Por eso le dedicamos una parte de la práctica de yoga y personalmente sugiero que la repitan todo lo posible durante la semana, en distintas circunstancias y lugares, para llegar a tenerla tan entrenada que logren entrar y salir de este estado con facilidad y en segundos, así cuando llegue el momento del trabajo de parto sea una respuesta natural frente al tirón de la contracción y frente a cualquier maniobra que el médico o la partera realicen.
Nei Dromi

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